martes, 30 de mayo de 2017

PARIR

(Porque hoy, hablar/escribir de nuestra capacidad paridora es pronunciarse políticamente)

©Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com



Parir.
Parirte.
Parirnos.
Te estoy pariendo,
hija mía.

Soy,
somos,
todas las que caminaron ya estos senderos,
también, todas las que andarán paisajes nuevos.

La abuela de mi abuela canta hechizos
transmutados en los sonidos que de mi boca nacen.
La madre de mi abuela danza
en cada latido de este vientre de animala indómita.
Mi abuela sostiene mi mano y bendice mi frente.

Soy, hija mía.
Somos
todas nuestras ancestras.
Mi madre,
mi hermana,
tu hermana,
nuestras hermanas.
Pariendo,
pariéndome,
pariéndote,
pariéndonos.

Mi cuerpa es esta montaña que vuela nube.
Mi cuerpa es este alarido de viento remolino.
Mi cuerpa es esta cueva que se abre desde el centro de la tierra.
Tiemblo en trance, tiemblo, murmuro, tiemblo. Todo se cimbra.

Somos, es este instante único, irrepetible.
Es el momento cero, la magia cuántica.
En el universo y en el caos,
el batir de todas las alas de todas las mariposas,
de todos los tiempos, de todas las ensoñaciones.
Es aquí que somos ellas y somos nosotras
y somos todas en esta cuerpa misma.
Cuerpa salvaje,
cuerpa sagrada,
cuerpa libre que se expande infinita.

En este instante,
en donde tu cuerpo ocupa el sitio propio de mi cuerpo,
hemos encarnado en un mismo tiempo,
en un espacio uno y dimensión una.
Historias, sangre de esta sangre, ADN, memoria molecular.
Las que fueron y las que -si lo eliges- serán.
Somos, nosotras, todas.


Parir.
Parirte.
Parirme.
Parirnos.

La abuela de mi abuela en ti.
La abuela de mi abuela en mí.
Mi madre en otras que serán.
Las que vendrán y las posibilidades.
Y las imposibles y los sueños.
Y los haceres y los saberes.
Y las lágrimas y las alegrías.

Cantan, danzan, rezan, sonríen,
mientras yo gimo,
mientras mi cuerpa es travesía tremenda;
en tanto tú viajas hacia esta existencia terrena.
Cantan, danzan, sonríen, esperan.

La partera que nos acompaña nos mira a todas,
a esta multitud de vientres que se replican
en dimensiones de vía láctea.
Ella sonríe y sonríen ellas.
Sus manos nos acarician.
Sus manos te reciben.

Nos invocamos en el grito tuyo
y en el grito mío,
y nos despeñamos en cataratas amnióticas
y  nos encontramos en el mar leche
que emerge tibio de mis senos.

Bienvenidas a todas,
Bienvenidas nosotras.
Bienvenida vida,

Estamos vivas.