lunes, 24 de julio de 2017

BEBÉ, SOMOS MONSTRUOS

Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

¿Qué te dirán, bebé?
¿Qué lecciones te darán sobre ética, solidaridad, justicia?
¿Quién intentaría enseñarte que no todo se compra y no todo se vende,
que la vida no tiene precio,
que el amor no se firma en un contrato?
Quién habría de contarte que se trabaja ya por construir mundos otros
en donde nadie pueda explotar a nadie.

¿Cómo se atrevería, alguien, a hablarte de sueños colectivos?
Si la semilla tuya la compraron a una estudiante necesitada,
la hormonaron por seis mil pesos.
Si tus hermanos tienen hambre y están desprotegidos.
Si usaron chantajes para exigir “altruismo”
de quienes por milenios hemos renunciado a nosotras mismas.
Si el vientre que pagaron para incubarte es de ella,
quien hoy no tiene techo.

Qué te dirán, bebé, cuando preguntes por tus ancestras
y por el lugar que es tu hogar en la tierra que pisas.

Quería escribirte versos,
pero es tan dolorosa la inhumanidad que hoy germinó,
al tiempo en que te extrajeron de su cuerpo.
Honor a la eugenesia y a tus ojos claros.
Certidumbre de que todo se puede vender y comprar,
que la vida y la dignidad tienen precio.
Y, que no falta quien ostenta el poder de pagarlo.

Contigo se engendró, otra vez,
el sueño caníbal del patriarcado.
Los úteros vueltos a depredar,
tal como han saqueado la tierra,
el agua, el trabajo de otres, las esperanzas.

Tú, eres el cordero del sacrificio,
eres sus codicias.

Quería escribir.
Sin embargo,
es tan triste tu nacimiento en dorada servidumbre;
punza así, la esclavitud nueva para tus madres
-insisten ellos-, sólo son hembras que dan servicio.
Grilletes dispuestos ya para las mujeres todas.

Hiere tu imagen-trofeo expuesta en la foto del diario.
No puedo dejar de ver el cepo en tu cuello.
Perdónanos bebé, por lo que te hemos hecho.

martes, 30 de mayo de 2017

PARIR

(Porque hoy, hablar/escribir de nuestra capacidad paridora es pronunciarse políticamente)

©Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com



Parir.
Parirte.
Parirnos.
Te estoy pariendo,
hija mía.

Soy,
somos,
todas las que caminaron ya estos senderos,
también, todas las que andarán paisajes nuevos.

La abuela de mi abuela canta hechizos
transmutados en los sonidos que de mi boca nacen.
La madre de mi abuela danza
en cada latido de este vientre de animala indómita.
Mi abuela sostiene mi mano y bendice mi frente.

Soy, hija mía.
Somos
todas nuestras ancestras.
Mi madre,
mi hermana,
tu hermana,
nuestras hermanas.
Pariendo,
pariéndome,
pariéndote,
pariéndonos.

Mi cuerpa es esta montaña que vuela nube.
Mi cuerpa es este alarido de viento remolino.
Mi cuerpa es esta cueva que se abre desde el centro de la tierra.
Tiemblo en trance, tiemblo, murmuro, tiemblo. Todo se cimbra.

Somos, es este instante único, irrepetible.
Es el momento cero, la magia cuántica.
En el universo y en el caos,
el batir de todas las alas de todas las mariposas,
de todos los tiempos, de todas las ensoñaciones.
Es aquí que somos ellas y somos nosotras
y somos todas en esta cuerpa misma.
Cuerpa salvaje,
cuerpa sagrada,
cuerpa libre que se expande infinita.

En este instante,
en donde tu cuerpo ocupa el sitio propio de mi cuerpo,
hemos encarnado en un mismo tiempo,
en un espacio uno y dimensión una.
Historias, sangre de esta sangre, ADN, memoria molecular.
Las que fueron y las que -si lo eliges- serán.
Somos, nosotras, todas.


Parir.
Parirte.
Parirme.
Parirnos.

La abuela de mi abuela en ti.
La abuela de mi abuela en mí.
Mi madre en otras que serán.
Las que vendrán y las posibilidades.
Y las imposibles y los sueños.
Y los haceres y los saberes.
Y las lágrimas y las alegrías.

Cantan, danzan, rezan, sonríen,
mientras yo gimo,
mientras mi cuerpa es travesía tremenda;
en tanto tú viajas hacia esta existencia terrena.
Cantan, danzan, sonríen, esperan.

La partera que nos acompaña nos mira a todas,
a esta multitud de vientres que se replican
en dimensiones de vía láctea.
Ella sonríe y sonríen ellas.
Sus manos nos acarician.
Sus manos te reciben.

Nos invocamos en el grito tuyo
y en el grito mío,
y nos despeñamos en cataratas amnióticas
y  nos encontramos en el mar leche
que emerge tibio de mis senos.

Bienvenidas a todas,
Bienvenidas nosotras.
Bienvenida vida,

Estamos vivas.

lunes, 17 de abril de 2017

BASTA

©Patricia Karina Vergara Sánchez 

pakave@hotmail.com



No supliques, no gimas, no exijas más.
No habrá justicia.
Nadie tendrá misericordia para ti.
Aun cuando te saquen los ojos, como a Nabilia,
los aliados del agresor declararán que lo mereces.

Nadie tendrá piedad de tu madre,
aun cuando pase décadas implorando saber,
preguntando por el cuerpo de su niña muerta.
La gente dirá que te fuiste de puta y serás olvidada.

Nadie tendrá caridad para tu hija
que crecerá con hambre de tu abrazo y de todo.
En la sospecha de los demás, “algo” habrás hecho;
la mirarán en desamparo y encogerán los hombros,
tan ínfima como la madre, sentenciarán.
Ella pagará tu karma.

Nadie se conmoverá por tu sufrimiento,
ridiculizarán tu llanto,
reirán sobre tu grito de angustia.
Cientos de lamentos de mujeres,
miles de carcajadas de ellos, a diario.

No habrá clemencia para tu alma doliente,
ni para tu razón confundida por verdades a medias.
Juzgarán cada gesto para inventar tus desaciertos.
Por qué te marchaste, te quedaste, silenciaste o gritaste.
Mientras, tú extenderás la mano mendigante
de una fraternidad mentirosa que te enseñaron,
tan falsa como el amor y como su dios tan invocado.

Aun cuando desfiguren tu rostro,
aun cuando transgredan tu cuerpo,
aun cuando arranquen tu piel a tiras,
aun cuando te asesinen,
aun cuando arrojen tus despojos al basurero;
ellos seguirán impunes, las leyes les pertenecen.
Nadie se inquietará por el eco de tus lágrimas.

Esta guerra comenzó hace mucho,
hace tanto, que no recordamos
porque somos las que nacimos en cautiverio.
Ahora, los torturadores,
hasta de tu nombre quieren despojarte.
…y tú…atada a ellos,
sigues solicitando tratos de dignidad, de igualdad,
agradecida de algún acto que imaginas de empatía.

Seca tus mejillas y escucha, levanta el rostro.
No hay justicia que no hagas por ti misma.
Es mejor que comiences a prepararte.
Aquí estamos otras,
nosotras,
clandestinas,
soterradas,
silenciadas,
Sin embargo, estamos:
Inventando cómo descorrer el cerrojo,
afilando la lanza,
aprendiendo a tirar piedras a sus cabezas,
a patear genitales.
Ármate, mujer.
Es preciso estar listas para la revuelta.



jueves, 9 de marzo de 2017

MUJER RIO

Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

Ella era
mujer tierra,
mujer torrente de agua limpia,
mujer palabra lenca,
mujer resistencia.

Hace un año, ya, que la asesinaron.
Las balas son mensajes hechos plomo
de la maldad de los dueños
de las hidroeléctricas,
de las mineras,
de los madereros,
de los gobiernos;
de todos los que venden
éste, nuestro mundo,
como si fuera suyo.

Sin embargo,
la tierra regada de injusticia,
florece rebeldía
Aquellas palabras que intentaron silenciar,
resuenan en ecos poderosos e inasibles.
El temblor del miedo primero,
se convierte en cientos de rabias organizadas.
Berta vive.
Berta renace en dignidad colectiva.
Berta tornó
en caudaloso río, imparable, de agua insurrecta.